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Proyecto Heladera Social

En la “heladera social”  quien lo necesite siempre encuentra una ración de comida

“Es una idea tan simple… ¿cómo no se nos ocurrió antes”, se pregunta su creador.

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Tucumán: Crearon una heladera social

Tres restaurantes impulsaron esta iniciativa para que las personas que no pueden pagar por un alimento, simplemente retiren lo que necesitan. Allí guardan la comida que no vendieron sin que haya sido tocada por los clientes.

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Tucumán solidaria: tres gastronómicos crearon una heladera social

“Retira libremente solo lo que necesites”, invita el electrodoméstico. Fue pensado para que coma todo aquel que no pueda pagar por un plato de comida.

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Heladera Social Cipolletti, Neuquén

Implementan una heladera solidaria para regalar comida

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Mirá el video de cómo funciona la Heladera Social en Tucumán

Así funciona la primera “Heladera Social” del país

Los comerciantes dejan la comida que los clientes no tocaron. Las personas que no pueden pagar, sacan los alimentos que necesitan. Una movida solidaria que recién empieza y promete.

SIN PAGAR. La gente saca lo que necesita de la heladera y se lo lleva.
SIN PAGAR. La gente saca lo que necesita de la heladera y se lo lleva.

Fernando Ríos tiene tres casas de comida en Tucumán. En diálogo con TN.com.ar contó cómo surgió la primera heladera social de la Argentina. “Estábamos parados con mi socio y vimos cómo un hombre metía adentro de un contenedor de basura a su hijo de 5 o 6 años para que busque comida”. Esa escena lo conmovió tanto que decidió ignorar los consejos de su abogado y pensar en los otros, los que podrían aprovechar la comida que muchos tiran.
La heladera está en la vereda, a la vista y con acceso a todos. Funciona junto al local de frutas y verduras Muña Muña y el restaurante vegetariano de Ríos. Está en San Miguel de Tucumán, en Rivadavia al 400.

“De nuestros bares, la mayoría de la basura era comida. Nos dimos cuenta que un gran porcentaje podía volver a presentarse en bandejas para el consumo apto de nuestros vecinos”, confirmó.

Fernando diferenció los sobrantes de los excedentes. “Los sobrantes salen, por ejemplo, del pedido de una docena de empanadas del que los clientes comen sólo 9. Las tres que nadie tocó y que terminarían en la basura se envuelven otra vez y se dejan en la heladera”. Los excedentes son las porciones de comida que no se vendieron ni se van a vender al día siguiente. Eso vuelve a la cadena de frío. 

Vecinos movilizados por la iniciativa

Hace una semana que Ríos y su socio decidieron sacar la heladera a la calle. La respuesta de los vecinos fue instantánea y superadora. La gente aporta alimentos para que siempre esté llena. “Una señora vino a buscar verdura y cuando salió, sin decir nada, la puso en la heladera. La compró para eso”, contó. Además, una pareja de novios le pidió al salón de fiestas que donara el excedente. Una panadería llevó el pan que no vendía.

En el local de Ríos y su socio funciona una verduleria y un restaurante vegetariano.
En el local de Ríos y su socio funciona una verduleria y un restaurante vegetariano.

La heladera social se llena y se vacía varias veces por día. La movida solidaria recién empieza y promete.

En Francia es ley

Francia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir a los supermercados tirar o destruir los alimentos que no se vendieron. La ley se aprobó por unanimidad en el Senado de ese país. Los responsables de grandes supermercados podrían ser multados por 75 mil euros o dos años de cárcel si no cumplen la regla. Los bancos de alimentos y las organizaciones benéficas tienen la obligación de pasar a buscar los alimentos. Después deben almacenarlos en condiciones higiénicas y distribuirlos.

Fuente: TN y la Gente

En Tucumán impulsaron una idea solidaria que puede ayudar a millones

En Tucumán, Fernando Ríos tuvo una idea que modificó la realidad de muchas personas con necesidades básicas. 

La primera heladera social de la Argentina surgió de una imagen a la que los argentinos estamos acostumbrados a ver pero que no deja de ser triste y dolorosa. “Estábamos parados con mi socio y vimos cómo un hombre metía adentro de un contenedor de basura a su hijo de 5 o 6 años para que busque comida”.
Esa escena lo conmovió tanto que decidió ignorar los consejos de su abogado y pensar en los otros, los que podrían aprovechar la comida que muchos tiran. 
La propuesta es simple: la idea es que los comerciantes coloquen la comida sobrante en buen estado y la pongan a disposición de las personas que la necesiten. 

 Fuente: Nota TN y la Gente

 

Heladera Social

La comida no se tira
Proyecto de concientización y uso de los alimentos excedentes en nuestros locales gastronómicos.

Más de 1.300 millones de toneladas de comida se desechan cada año. Más o menos el 40% de la producción mundial. Frente a estas cifras, una filosofía cobra fuerza: concientizar y reducir los excedentes de una cocina inspirándonos en el mismo concepto que han tenido toda la vida nuestras abuelas. Ellas fueron y son maestras en el arte de convertir los restos en croquetas para un regimiento. Hoy, nos sumamos con su ejemplo incorporando una máxima bien sencilla: LA COMIDA NO SE TIRA.Logo Heladera Social
Grandes volúmenes de alimentos son desperdiciados y no pueden ser distribuidos a través de los bancos de alimentos, debido a las dificultades y características propias de las entidades que realizan estas acciones. Por ello, es necesario buscar formas distintas para reducir el desperdicio de alimentos y encontrar canales de recolección y distribución seguros y fiables para los alimentos sobrantes de particulares, restaurantes, pequeños comercios y otros grupos, que normalmente tienen dificultad para dar un destino adecuado a sus alimentos sobrantes.
La donación de alimentos es una de las acciones que más ayuda a paliar los efectos de la pobreza.  Formamos parte de una sociedad que no es capaz de asegurar la comercialización de todos los alimentos que produce, ya que los desperdicia a lo largo de todo el proceso, desde que salen del campo, hasta que llegan a la mesa.
El presente proyecto pretende poner en marcha un sistema que posibilite a las personas más necesitadas, cuyas condiciones económicas no les permite adquirir los productos alimentarios necesarios, el encuentro de alimentos excedentes de nuestros locales gastronómicos.
Proporcionar alimentos a personas y familias en situación de vulnerabilidad es una acción que podría evitar situaciones de malnutrición y de exclusión social. Un lote de alimentos bien definido y diseñado en función de la disponibilidad y de las características y necesidades de los usuarios puede intervenir en la prevención de numerosos desequilibrios nutricionales al mismo tiempo que en la promoción de la salud y en la calidad de vida de las personas que lo reciben.
Pertenecer a una sociedad desarrollada en la que una cuarta parte de la población no tiene garantizado el acceso a una alimentación suficiente al mismo tiempo que se desperdician los alimentos resulta contradictorio. Nuestra sociedad cada vez es más consciente de esta contradicción y, por ello, nos surge esta iniciativa de tener un uso más responsable y solidario de los alimentos bajo un manejo seguro y utilizar todos los medios de los que se disponga para reducir el riesgo de intoxicaciones

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