En Tucumán, Fernando Ríos tuvo una idea que modificó la realidad de muchas personas con necesidades básicas. 

La primera heladera social de la Argentina surgió de una imagen a la que los argentinos estamos acostumbrados a ver pero que no deja de ser triste y dolorosa. “Estábamos parados con mi socio y vimos cómo un hombre metía adentro de un contenedor de basura a su hijo de 5 o 6 años para que busque comida”.
Esa escena lo conmovió tanto que decidió ignorar los consejos de su abogado y pensar en los otros, los que podrían aprovechar la comida que muchos tiran. 
La propuesta es simple: la idea es que los comerciantes coloquen la comida sobrante en buen estado y la pongan a disposición de las personas que la necesiten. 

 Fuente: Nota TN y la Gente

 

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