Tres restaurantes impulsaron esta iniciativa para que las personas que no pueden pagar por un alimento, simplemente retiren lo que necesitan. Allí guardan la comida que no vendieron sin que haya sido tocada por los clientes.

Fernando Ríos, Luis Pondal y Daniela Viñas, dueños de distintos restoranes de San Miguel de Tucumán tomaron la iniciativa de colocar una heladera en la calle y depositar allí la comida que sobra cada día en sus locales. Fernando le contó a Periódico Móvil que en general a las sobras las comían ellos “pero es realmente mucho y la mayoría se tiraba”. Por eso, el comerciante comenzó a gestar esta idea en su cabeza, hace casi cuatro años.
La propuesta era sencilla: en lugar de tirar la comida que no se vendía en los locales, la depositarían en una heladera en la calle para que las personas que no pueden pagar puedan retirarla de manera gratuita. Temieron que surgieran problemas legales, ya que en la provincia no hay una legislación sobre la donación de comida y “la idea podía traerles más problemas que gratificaciones”, les advirtió su abogado.
Hasta que una noche, Fernando y su socio vieron a un padre en situación de calle metiendo a su hijo en la basura para buscar comida. Ahí no lo dudaron y sacaron la heladera a la calle, pero en una puerta de servicio para que la gente que quiera retirar algún alimentos no se sienta observada. La medida generó buena repercusión. En pocos dias, otros vecinos comenzaron a sumar alimentos.

“Más tarde, una pareja de novios que se estaba por casar, pidió al salón de fiestas que donara todo el excedente al proyecto. Una panadería de la zona resolvió llevar el pan que no vendía, correctamente embolsado, y colocarlo en el estante más bajo”, publicó Periódico Móvil.

Fernando Ríos aclaró al medio digital que “de ninguna manera se trata de entregar las “sobras” de los restaurantes ni tampoco de poner en la heladera mercadería en dudoso estado”.  El excedente son platos que los clientes pidieron pero no comieron porque hubo un error o no estaban preparados a su gusto. También se puede tratar de comida elaborada con anticipación que no se vendió en todo el día.

Los alimentos se guardan en porciones individuales y envueltos en papel film. Y a los vecinos les pidieron que llevaran los paquetes en el mismo estado. “Así, la heladera se llena y se vacía varias veces por día”, aseguran.

La heladera continúa estoica a la intemperie y los vecinos hacen bien los deberes. Los impulsores apelan a la buena voluntad de aportantes y beneficiarios.

FUENTE: Día a Día

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